22 de abril de 2016

Lekar's Dreams

Purgatorio de los innombrables. De aquellos que no fueron, no son, ni serán. De aquellos que forman parte de la bruma de un pasado ya olvidado, de un tiempo perenne que caducó en la memoria del ayer... Pasaje y condena hacia los confines del abismo, destino maldito, pozo de lamentos salpicado por dolor y miedo. Es el último bastión de nuestro anfitrión; el poderoso cuarto jinete del Apocalipsis a lomos del caballo pálido, portador de la enfermedad y de la muerte. 

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28 de marzo de 2016

Kompendium

El agónico letargo embarga sentidos y sentimientos. Eterno éxodo hacia la oscuridad que deparará sorpresas a cual más inesperada... escenarios nunca vistos, nunca inmortalizados que caen en el olvido... caballero y señor del pasado y del futuro.
No hay norte ni sur, no hay horizontes ni esperanzas, sólo pasajes agrios y decrépitos que aportan confusión, desamparo y frío. Sin sentido y sin tacto, la luz se dispersa entre grietas y rendijas en busca de espacios salpicados por las sombras: moradores y guardianes del silencio que finalmente, conjugarán los límites de Kompedium.

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28 de febrero de 2016

Decrepitvm

Pasaje hacía la última estación del recuerdo. Tiempo de fría melancolía y de tardes húmedas que envuelven el ocaso.
Un hueco y lacerante grito, nos anuncia la llamada a filas del ejercito de las tinieblas. Sus generales, uniformados con mortecinas parcas, avanzan como abanderados de divisiones de muertos en vida; soldados de fortuna sin pena y sin gloria, portadores del olvido y estandartes del fin de los tiempos. Cerrando filas, se arrastra el heraldo de la muerte hacia el último reducto del explorador del tiempo... Decrepitvm.

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29 de enero de 2016

Mala Praxis

Reencuentro con ancestros sentidos. Instintos básicos que renacen en forma de miedo y recorren nuestro interior... sensaciones de pérdidas del espacio y el tiempo, martirizan nuestra cordura y razón anteponiéndose al poderoso hechizo de la curiosidad. Nos desplazamos en las entrañas de un gélido río de desidia y muerte donde nadie escapa al eterno final. Navegamos por canales repletos de matices y señales con formas caprichosas, que no escapan al entrenado ojo del explorador del tiempo.
La historia del lugar, no deja indiferente a nadie. Recuerdos y rumores, unen una mezcla que forma parte de los ingredientes secretos que componen la leyenda de Mala Praxis...
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29 de noviembre de 2015

Insidius Hospital

5:30 de la mañana. Las alarmas de nuestros móviles se unen en un despertar épico en un húmedo viernes del mes de octubre. Se solapan melodías y tonos acompañados del errático y torpe movimiento en busca de la tecla que acabe con el sufrimiento. Alguno de nosotros con sobrehumano esfuerzo enciende la luz de nuestro "zulo".

Hace tan sólo unas horas, no podíamos dormir de la emoción que nos embargaba. Hace tan sólo unas horas, llegábamos Unai y yo con más de mil kilómetros a nuestras espaldas.
Nuestro anfitrión, Leone se había encargado de procurarnos techo y cama en un diminuto y minimalista hostal en pleno centro y que por unas horas, se había convertido en el "Headquarter" del K.G.B. Nuestro objetivo: la incursión e infiltración en la centenaria escuela de medicina.
Como en muchas ocasiones, nos lo jugábamos todo a cara o cruz, a todo a nada. Al parecer y por las noticias, estaba abierto y al decir abierto, me refiero a abierto de par en par. Como siempre, corríamos el riesgo de "fail", pero quien no arriesga, no gana.
El día anterior, Leone se encargó de la prospección y nos corroboraba que si bien, habían zonas sin vallas con acceso al perímetro, la puerta principal parecía cerrada... la suerte está echada.

6:00 Desayuno breve y en poco más de diez minutos estamos aparcados en la zona con cámaras en ristre. Efectivamente, hay zonas sin ningún tipo de valla y el acceso al patio es fácil, pero la puerta da a una avenida que aún a estas horas, hay tráfico. Para más inri, unos cuantos chavales se atrincheran en un portal a tan solo veinte metros de nosotros. Hay que coordinar bien, se trata de entrar de forma totalmente imperceptible.

Primero accede Leone. Cruza el perímetro raudo y en silencio, quedan tan sólo unos metros para alcanzar la puerta y despejar dudas... ¡eureka! la puerta está entornada y diez segundos después, Leone, Unai y yo estamos en las entrañas del monstruoso hospital.

Tras cerrar la puerta, nuestra vieja compañera la 
oscuridad nos acompaña en un mortecino silencio. Desplegamos trípodes, frontales y algún que otro cachivache alojado en la zapata. Leone se toma su tiempo, es el más desfavorecido en cuanto a peso se refiere; no sólo lleva su réflex, también la videocámara "pro" con unos cuantos quilos de más descansando en su hombro.

Por norma, una de nuestras directrices es el silencio. Se trata de entrar y salir en silencio. De respetar accesos, sin profanar contenido y continente, sin dejar improntas de ningún tipo, dejando las cosas tal y como estaban, para aquel que llegué detrás de nosotros, pueda disfrutar y fotografiar por igual. Pero nuestro silencio es algo más... es un seguro para la propia integridad del explorador; siempre es mejor escuchar a ser escuchado y aquella madrugada no fue una excepción.

A punto de empezar a subir por la escalera, empezamos a oír voces y por las miradas que cruzamos, no era un brote de esquizofrenia. Se oían voces que bajaban y bajaban rápidas, cada vez con más claridad. Instintivamente lo primero que hicimos fue apagar luces y entrar en un debate de qué vía tomar: ¿salimos o nos escondemos? Sólo unos segundos nos separan del inminente encuentro y la conclusión es esperar. Encendemos nuevamente linternas y justo en ese instante dos chavales giran en el último descansillo de la escalera, los haces de luz se cruzan y se hace el silencio.

Al vernos, saludamos con cordialidad a lo que devuelven el saludo. Ven nuestras cámaras y asocian que somos parapsicólogos en busca de fantasmas, cazadores de misterios del más allá o algo aún más disparatado. Aclarado el motivo y objeto de nuestra visita, finalmente abandonan el edificio no sin antes desearnos suerte.

A partir de aquí, las fotografías toman el relevo y pasan a ser las protagonistas del reportaje de hoy. Ante todo pedir disculpas por la calidad de las mismas. Y me refiero a la calidad en general, encuadre, enfoque, luz, etc... La mayoría de ellas se tiraron en total oscuridad, sin nada más que una linterna barriendo cada estancia, cada pasillo, cada rincón del anciano edificio. Instantáneas capturadas a ciegas, sin distinguir apenas el punto de enfoque. Fotos que podríamos catalogar como documentales gráficos. Repito, mil disculpas y espero que al menos está introducción compense.

Un saludo.

1 de noviembre de 2015

Ángel Caído

Ocaso de la luz, reino de penumbras. Sumergimos nuestros sentidos en gélidos océanos, dominados por eternos silencios que parecen envolvernos en un narcótico sueño. Pesadilla tras pesadilla, intentamos zafarnos del hipnótico polen que atrapado en un haz de luz, parece propagarse a través de humedad y polvo en suspensión. Desorientados como nunca antes, perdemos sentido y orientación, tan sólo el eco de nuestras voces, parece hallarnos en un laberinto inmerso en la oscuridad que sin previo aviso, nos conduce a la última morada del Ángel Caído...
Galería de Ángel Caído

29 de septiembre de 2015

Can Tonet

Como última morada de los quebradizos recuerdos, Can Tonet perdura estoicamente a través de las décadas con melancólica y triste mirada. Rodeada de antiguos muros, hermanos de momentos ya enterrados en el recuerdo y que ahora, yacen en silencio, quebrantados por el impasible azote del tiempo.
Entramos en sus entrañas, permitiendo que la esencia en forma de humedad, nos abrigue en un viaje sin retorno... improntas que forman una espiral de sentimientos y sentidos, hasta alcanzar la cresta de una ola que rompe en reminiscencias atrapadas, en entes y fragmentos. Son moradores taciturnos... aquellos que ahora observan nuestras dudas ante lo desconocido, aquellos que han quedado atrapados bajo el frío manto de las sombras, aquellos que han hecho suyo el discurso del silencio. Difícil es mantenerse impasible ante las imágenes y recuerdos que transmiten estancias y objetos. Difícil evitar caer en el pozo del ayer que aún siendo frío y distante, confina con hermetismo la historia de Can Tonet, el último bastión del recuerdo.

Galería de Can Tonet

15 de septiembre de 2015

Expedicionarios - Explore the darkness

El mejor grupo de exploración urbana (Urbex) de Europa, se embarca en una expedición suicida para rescatar a un compañero atrapado por una fuerza desconocida, en un edificio al que sólo ellos pueden acceder .

"EXPEDICIONARIOS Explore de darkness", es una película de terror y aventuras. Si quieres saberlo todo sobre el proyecto, y cómo puedes participar en la producción, ¡SUSCRÍBETE! 



31 de agosto de 2015

Monastery II

Nos adentramos en la zona muerta... depósito de objetos y detalles que sin duda, adornan la primera parte de Monastery. A simple vista, diáfano, gris e inerte, asomamos nuestras cámaras tras la caza de lo no visto, de aquello que escapó de la inmortalidad de la instantánea.
Sombras y luces se entrelazan en un baile bajo una orquesta de silencios mortuorios y ecos disonantes, que rompen la armonía centenaria impuesta por el tiempo. Nuestros inseguros pasos sin saberlo, nos conducirán a un viaje sin retorno en las entrañas de Monastery...

Galería de Monastery II

31 de julio de 2015

Monastery

Destino de pecados, purgatorio de la fe, maldición de creyentes... Se alza ante nosotros el último bastión de arcángeles caídos, generales del eterno ejército impío. Sitiados entre los centenarios muros, hayamos almas atormentadas por la memoria, lamentos que derraman espacios enclaustrados, amordazados por el tiempo... observando y desaprobando nuestro paso por las entrañas de Ministery.

Galería de Monastery