
Estigmas del olvido, grabados a plumilla o trazos a navaja, forman parte del último trabajo del joven pupilo que allí sentó... parte de la inquietud, del trabajo y la severa disciplina; encauzadora de aptitud y actitud allí donde se aplique. Lágrimas deshidratadas yacen sobre los pupitres, mudos espectadores de lo que aconteció y que perdurará más allá de los tiempos.













